WE ARE PLASTIC
but we’ll still have fun
1. El trabajado cuerpo de Lady Gaga seduce como soporte de lo extravagante. Ella agudiza la interpretación del fenómeno cuerpo ya no como un ente orgánico, sino como una plataforma de funcionamiento, como un soporte visual. Es el cuerpo de la artista pop, una prolongación de la performance que ejecuta. Mientras Madonna se rebelaba y le exigía a su cuerpo exhibición, ante una sociedad conservadora que lo ocultaba y negaba, Gaga propone la cólera, una total exhibición del cuerpo que lo presenta y representa una y otra vez. Y este cuerpo suyo, no siempre es tal. Si bien no pretende jugar a los roles de género de manera explícita, a través de ciertas mecánicas visuales debilita, mutila o invisibiliza los rasgos que la reconocen como femenina. Cuando en su video ‘Telephone’, hacia el final, aparece ella vestida de leopardo y visera, desaparece toda articulación que la pueda ligar a algo así como una chica, humana y orgánica a la vez. O sea, desbarata la apropiación del cuerpo como algo natural, desde el frente libertador del género, donde cualquier propuesta de lo femenino (e.g. su cintura), queda opacada por cierto equipamiento que no evidencia verdaderas diferencias entre lo femenino y cualquier otra cosa.
Lo diferente, no es necesariamente lo absolutamente diferente. Lo original y excéntrico en Gaga responde más a una lectura de la sociedad de consumo y de los elementos que la componen, que el descubrimiento de algo verdaderamente nuevo y nunca antes visto. Lo sobrecargado y bullicioso de su performance se instala en la decodificación de lo no-funcional de sus vestimentas y la apropiación del lujo y de las marcas pop como código común para todos, conformando así su eclecticismo característico.
2. Al igual que todas las artistas pop, Lady Gaga canta. A diferencia de todas las artistas pop, Lady Gaga incorpora un instrumento musical en el que ella participa activamente, su piano. Al igual que todas, es un nuevo producto de la industria musical; a diferencia de todas, ella al parecer “maneja” su producción musical de manera directa. Esa imagen de su supuesta independencia creativa, la cual responde a exigencias del mercado sin embargo, impide que se le pueda reducir a la artista pop superficial, sólo para la contemplación. Lady Gaga adopta la actitud rebelde que caracteriza no al pop, sino al rock, de enfrentarse ante ciertos modelos del sistema e irse en su contra de manera contestataria. Pero Gaga no es censurada por ello, sino aplaudida: puede ser que la irreverencia, en el contexto específico del pop, se traduzca también en una actitud esperable, que no produzca más que mínimos roces, o simplemente pura estupefacción. Esta irreverencia es entonces ilusoria, como mero mecanismo que le impone atributos a la imagen de Gaga pero que no se corresponde en sentido estricto con la actitud de ésta. La crítica aplaude; la crítica normaliza, lo que en Gaga es anómalo.
Su propuesta: sofisticar la tradición del pop como lo conocemos, forzando su condición ficcional. Su show combina todos los ingredientes del pop, mezclando canciones con coreografías, movilizando a sus little monsters a corear letras livianas y polisémicas, bailando todos a la vez. En sus coreografías, la innecesariedad de las gesticulaciones de sus bailarines, sólo exacerban la artificialidad de éstas.
La tradición a la que apela es la que configura Queen, Cindy Lauper y Madonna en los años ’80, quienes utilizan los videos clips no sólo como medios de difusión de su música, sino también como los componentes estéticos que definirían su espectáculo.
Pero esta continuidad de la tradición, también supone una interrupción, Lady Gaga. Y Gaga ha hecho hincapié en el poder, definitivo poder devastador y creador, demiúrgico, que la fama le concede, a ella y todas las como ella. La fama como concepto, que origina su estado de ‘artista’ y que por ende, la inserta en un campo musical por medio de una serie de elementos definidos – elementos no necesariamente musicales –, se transforma en el pivote en el que toda su obra se sostiene, es la temática por excelencia.
En ese sentido, Gaga propone una especie de meta-pop, un pop conciente de que el ingreso de los objetos ahora llamados ‘pop’, fueron consecuencia de una serie de decisiones apoyadas en un contexto anterior, los ’80 y ’70. Y estas decisiones quedaron a cargo de la esfera del arte, apuntando como culpable al Sr. Warhol y su factoría, quienes procesan las imágenes de los objetos de consumo como verdaderas imágenes simbólicas, objetos utilitarios, pero de consumo, inherentes a la propia “sociedad de consumo”. Así, Gaga habla de la fama, de las consecuencias de la fama, de lo inercial de la fama respecto a su propia condición de artista pop. Convierte a ésta no sólo en conciencia, sino que recrea los elementos de la fama, en cada uno de sus videos. Expone los efectos, los efectos de los efectos, la juerga, el desorden, la disciplina del cuerpo y los mass media: convierte a la fama en efectismo puro.
Este efectismo es una caída en lo real. Ella nos hace saber, por primera vez quizás, que para entrar en el vértigo de la fama hace falta tan sólo una oportunidad. O de otra manera, que lo ilusorio en el proceso de consumo de las imágenes pop, son creer que éstas se corresponden, en algún momento, con la realidad, con mi realidad. La caída literal, en ‘Paparazzi’, en un vértigo donde ella descubre que todo esto era un montaje, un show para otro, se traduce en última instancia en la indolencia de los medios periodísticos, que mientras ella sangra en el piso, toman fotos para obtener la primicia. La fama no es una excusa: es el lugar por excelencia en donde cada cual vive su momento de espectacularidad.
3. Montar un espectáculo, es pensar un espectáculo. Cuando una visión se vuelve imagen, y cuando esta imagen se torna demanda de la industria musical, hablamos de pop. Sale de una piscina, custodiada por dos galgos, que como tenemos recalcado en el imaginario hollywoodense, son los perros-estatua que los ricachones tienen en sus cetros de poder. Y el poder acá es la figura de Gaga. Su traje de baño es una burla, es molesto, aparatoso. Es ecléctico. Se enfoca en los fetiches, como los guantes sin palmas. El modelo trata de emular ciertos equipamientos con experiencias estéticas conocidas: lo original, en este caso la forma de los guantes, adquiere valor por sí mismo convirtiéndose en fetiche. Y ello es un síntoma. De alguna manera, su salida del agua es sublime. Ella es creada cuando emerge de la piscina. El punto de fuga se dirige a ella; la mitad del cielo descubierto truena y relampaguea, emulando a su vez el caos inicial, desde el cual surge la creación. Su salida es una epifanía, de algún modo.
El imaginario de esta época post, ha desarrollado su mirada en las bases de la falsedad de la imagen –o de su imposibilidad de verdad absoluta- , como de la concepción de una visualidad absolutamente expuesta en términos morales, pero también estéticos. Esta exposición consiste en un recorrido del ojo que exacerba las formas, sintomatizándolas como mercancías (Zizej), en donde éstas, pura-forma, se comportan como elementos descargados de todo valor utilitario, permitiendo así que se explote su presencia o visualidad como valor meramente objetual, es decir, fetichista. Inclusive su producción material, EP, LP, Albums, etc., siguen esta lógica del fetichismo, lanzando al mercado aceleradamente canciones que se repiten en producciones posteriores, pero que adquieren valor en sí mismos en tanto son originales, producidos en un contexto único, con una portada única o un tiraje reducido. Reproducen la ilusión de originalidad aún cuando sean producidos en serie, al igual que las imágenes de Gaga.

4 comments:
waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
apapachoooooooooooooooooooooooooooooooooo
ya...
dos cosas:
1.- liberate de ese mal amor mujer... (jeje) no te llega ni a los talones... te doy permiso pa andar con tres a la vez =D
2.- si no tiene relacion con lo anterior... de igual forma tiene que ver con malos amores - a lo mejor, igual sirva estar con tres a la vez, asi no piensas en nada =D jaja
ah! lo anterior, respecto a la canción...
creo que debes abrirte camino con este tipo de textos... aunque puede ser mejor, siempre... esta muy bueno... bueno, ya hablamos de eso
Dámaris me gustó mucho! Jajaj quiero ser como tú! Jajaja
Pucha, en verdad yo no cacho NADA de Gaga, pero en relación a lo último que dijiste, esa emulación caótica que deviene en creación, siento (sí, lo intuyo) que es algo genérico en torno a toda acción que piense en lo masivo... Siempre se quiere ser una epifanía, y para muchos mejor si eres un demiurgo inmaterial o algunos se contentan con la reproducción, en este caso, sensitiva. Jajaj no sée.
Declaro que, ahora que lo leo, me parece tan malo...
Lo reformaré y lo subiré de nuevo.
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