Este asunto lo llevo pensando un largo tiempo; supongo que el impresionismo ayuda a ejemplificar mi punto. Soy miope y veo a través de un lente. Mejor: soy miope y distingo a través de un lente las formas nítidamente. Si ud. tiene buena vista nunca sabrá a lo que me refiero, mas intyentaré hacer un bosquejo del asunto. Mi vista se reduce a efectos de luz y color. No veo 'formas', veo colores y masa. Mancha, si ud. prefiere. El mediodía no es la universidad sin sombra, es un acontecimiento lumínico y chispeante que no retorna en materia, sino más bien al contrario; es evanescencia, atmósfera, son los arbustos otoñales tal como pequeñas gotas de champagne que relucen y danzan y ello señores, eso, es, simplemente, fascinante. Una noche en Stgo. es un cuadro de Van Gogh. Las luces de la ciudad... ¡Imagine ud., flâneur, el perderse vagando, ensimismados en nuestros pensamientos, en esta melancólica ciudad! Siempre y siempre cuando el embrujo de su afección le impulse a ello. Ya que me gusta ver así de mal a veces. Si es la miopía sustancial la que ud. debe evitar.
Cuando vimos el ojo en la media, siempre pensé en un experimento muy simple que se me ocurrió -aún me era posible ver toda la vía láctea sin smog- y ahora lo quiero compartir.
La retina se conforma de dos tipos de células: conos y bastones. En el centro de la retina, es decir, en lo que nosotros entendemos como fóvea, se ubican los conos, los cuales nos permiten delimitar la forma de las cosas y sus colores. A medida que nos alejamos de este punto focal, van desapareciendo los conos y aparecen los bastones, cuales potencian a su vez la luz.

Entonces, mi prueba-experimento consiste en ver las estrellas una noche despejada y fijarse en una de ellas. Si se mira directamente se verá un punto... pero si se mira con el ángulo de visión no focal, se verá mucho más brillante. De hecho, varias estrellas que yo creía que no estaban ahí, créame ud.: allí estaban. En fin. Ni se le ocurra hacerlo sin sus lentes de miope avezada.

